Lorna Gisel Lauren, una chica dominicana de 21 años, fue hallada sin vida en su vivienda en Guadalupe, Francia, el 20 de enero pasado. Su existencia estuvo llena de años de violencia en su hogar desde que era pequeña, un dolor que, según sus propias declaraciones, nunca pudo dejar atrás.
Lorna habitaba en Francia con su madre, pero durante muchos años era llevada a menudo a la República Dominicana para pasar tiempo con su padre y otros parientes. Desde su infancia, la chica mostraba renuencia a volver al país, un silencio que ocultaba el sufrimiento y los maltratos que había experimentado.
A raíz de esta declaración, comenzó un proceso legal que terminó con la sentencia de Moreno a 20 años de cárcel, además de la obligación de pagar compensaciones a Lorna y su madre. Desde 2022, el sentenciado está cumpliendo su pena en el Centro de Corrección y Rehabilitación de Monte Plata.
Antes de su muerte, Lorna redactó un mensaje donde comentó que nunca pudo dejar atrás el daño emocional infligido por su padre, un sufrimiento que continuó existiendo a pesar de la intervención de la justicia. La joven se transformó en un símbolo de las huellas invisibles que deja la violencia en el hogar, aun cuando los agresores reciben castigo.
El fallecimiento de Lorna ha causado tristeza y enfado entre sus seres queridos y la comunidad, subrayando la urgencia de un apoyo psicológico continuo y de redes de asistencia efectivas para quienes padecen de violencia y maltrato.
Las autoridades de Francia han comenzado investigaciones para aclarar las condiciones de su muerte, mientras los familiares enfatizan la relevancia de mostrar cómo este tipo de violencia afecta la vida de las personas que la experimentan.
