Más de 229,734 personas se han visto afectadas por la tormenta, a la que en Filipinas han bautizado como 'Pablo'.Ver más>>>
Las autoridades filipinas han elevado a 475 los muertos dejados por el tifón 'Bopha', mientras no cesan de aflorar más cadáveres entre los escombros dejados por el temporal en los últimos días. "Esperamos que suba porque también hay muchos más desaparecidos", en torno a 400, indicó el director ejecutivo del Consejo Nacional de Desastres, Benito Ramos. Además, 200,000 personas están en la calle. Del total de fallecidos, sólo 29 han sido identificados hasta el momento, mientras que también hay 401 heridos a causa del tifón, que provocó graves inundaciones y corrimientos de tierra principalmente en el sur y centro del archipiélago.
Los equipos de rescate han recuperado por el momento 475 cadáveres: 258 en la costa este y cerca de 191 en las localidades de New Bataan y Monkayo, una región plagada de pequeñas minas de oro clandestinas, en las montañas, expuesta a movimientos de terreno, según explica el general encargado de la operación, Ariel Bernardo. Otras 17 personas han sido halladas muertas en Mindanao y nueve en otras islas. Más de 229,734 personas se han visto afectadas por la tormenta, a la que en Filipinas han bautizado como 'Pablo', sobre todo en las regiones de Mindanao (sur) y Visayas (centro), golpeadas entre el martes y el miércoles.
Surigao del Sur, Davao Oriental y el Valle de Compostela en Mindanao se encuentran bajo el estado de calamidad, con cientos de aldeas anegadas y numerosas vías de comunicación cortadas por las riadas. El tifón 'Bopha', que llegó a alcanzar vientos sostenidos de 160 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 195 kilómetros, ha perdido fuerza hasta convertirse en una tormenta tropical y se dirige hacia el Mar de China Meridional, aunque aún puede dejar copiosas lluvias en el extremo occidental de Filipinas.
Muchos de los fallecidos murieron enterrados por avalanchas de tierra, como sucedió en la localidad de Nuevo Bataan, en el Valle de Compostela; otros perecieron ahogados o desaparecieron arrastrados por la riadas, mientras que los menos fallecieron electrocutados o por objetos impelidos por el viento. Las Fuerzas Armadas se han sumado a las operaciones de rescate y asistencia de los damnificados, pero las condiciones del tiempo y la situación en que ha quedado el terreno donde se les necesita dificultan sus tareas.
Las autoridades filipinas han elevado a 475 los muertos dejados por el tifón 'Bopha', mientras no cesan de aflorar más cadáveres entre los escombros dejados por el temporal en los últimos días. "Esperamos que suba porque también hay muchos más desaparecidos", en torno a 400, indicó el director ejecutivo del Consejo Nacional de Desastres, Benito Ramos. Además, 200,000 personas están en la calle. Del total de fallecidos, sólo 29 han sido identificados hasta el momento, mientras que también hay 401 heridos a causa del tifón, que provocó graves inundaciones y corrimientos de tierra principalmente en el sur y centro del archipiélago.
Los equipos de rescate han recuperado por el momento 475 cadáveres: 258 en la costa este y cerca de 191 en las localidades de New Bataan y Monkayo, una región plagada de pequeñas minas de oro clandestinas, en las montañas, expuesta a movimientos de terreno, según explica el general encargado de la operación, Ariel Bernardo. Otras 17 personas han sido halladas muertas en Mindanao y nueve en otras islas. Más de 229,734 personas se han visto afectadas por la tormenta, a la que en Filipinas han bautizado como 'Pablo', sobre todo en las regiones de Mindanao (sur) y Visayas (centro), golpeadas entre el martes y el miércoles.
Surigao del Sur, Davao Oriental y el Valle de Compostela en Mindanao se encuentran bajo el estado de calamidad, con cientos de aldeas anegadas y numerosas vías de comunicación cortadas por las riadas. El tifón 'Bopha', que llegó a alcanzar vientos sostenidos de 160 kilómetros por hora y ráfagas de hasta 195 kilómetros, ha perdido fuerza hasta convertirse en una tormenta tropical y se dirige hacia el Mar de China Meridional, aunque aún puede dejar copiosas lluvias en el extremo occidental de Filipinas.
Muchos de los fallecidos murieron enterrados por avalanchas de tierra, como sucedió en la localidad de Nuevo Bataan, en el Valle de Compostela; otros perecieron ahogados o desaparecieron arrastrados por la riadas, mientras que los menos fallecieron electrocutados o por objetos impelidos por el viento. Las Fuerzas Armadas se han sumado a las operaciones de rescate y asistencia de los damnificados, pero las condiciones del tiempo y la situación en que ha quedado el terreno donde se les necesita dificultan sus tareas.
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