En la República Dominicana, las violaciones sexuales continúan siendo una de las formas más graves de violencia de género y una amenaza constante a los derechos humanos.
A pesar de los avances en materia legal y de la existencia de instituciones destinadas a la protección de las víctimas, el problema persiste debido a factores estructurales como el machismo, la desigualdad social y la falta de acceso a la justicia.
Muchas de las denuncias no llegan a concluir en condenas, lo que genera desconfianza en el sistema judicial y deja a las víctimas en una situación de vulnerabilidad.
El silencio también juega un papel importante: la estigmatización social, el miedo a represalias y la falta de apoyo familiar hacen que un gran número de casos nunca sean reportados.
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