"Conocí a una muchacha dominicana con un cuerpo muy bonito y ella me recomendó a Coello".
"Me aguanté el dolor porque creía que como dice el dicho: la vanidad duele". Así recuerda Esmeralda Enríquez la infernal intervención en la que una doctora falsa le inyectó silicona en las nalgas prometiéndole agrandárselas con "células madres", pero que en cambio le dejó una infección masiva que le costó semanas superar, y cicatrices que le durarán por siempre.Sigue leyendo
"Me aguanté el dolor porque creía que como dice el dicho: la vanidad duele". Así recuerda Esmeralda Enríquez la infernal intervención en la que una doctora falsa le inyectó silicona en las nalgas prometiéndole agrandárselas con "células madres", pero que en cambio le dejó una infección masiva que le costó semanas superar, y cicatrices que le durarán por siempre.Sigue leyendo
Categorías:
Internacionales
