Danny Bowman, de 19 años, dejó la escuela y se encerró 6 meses. Se tomaba más de 200 autofotos díarias, víctima de una obsesión que casi lo mata.
Cansado de que no le gustara ninguna de las fotos que se sacaba, intentó suicidarse con una sobredosis de somníferos. Se salvó porque su madre lo encontró minutos más tarde. Entonces lo internaron en una clínica psiquiátrica. Allí le enseñaron a dejar su adicción. Primero le sacaban el teléfono durante diez minutos. Luego durante media hora.
Y así hasta que Danny aprendió a vivir sin autofotos, tras dos años de adicción. Hace siete meses que no se toman una selfie. "Parece muy trivial, pero es precisamente eso lo que lo hace tan peligroso. Casi me quita la vida. Pero sobreviví y estoy decidido a no volver a caer a ese lugar", concluye Danny.
Cansado de que no le gustara ninguna de las fotos que se sacaba, intentó suicidarse con una sobredosis de somníferos. Se salvó porque su madre lo encontró minutos más tarde. Entonces lo internaron en una clínica psiquiátrica. Allí le enseñaron a dejar su adicción. Primero le sacaban el teléfono durante diez minutos. Luego durante media hora.
Y así hasta que Danny aprendió a vivir sin autofotos, tras dos años de adicción. Hace siete meses que no se toman una selfie. "Parece muy trivial, pero es precisamente eso lo que lo hace tan peligroso. Casi me quita la vida. Pero sobreviví y estoy decidido a no volver a caer a ese lugar", concluye Danny.
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Curiosidades
