Al parecer, este exitoso hombre de negocios iraní que vive en Italia no está acostumbrado a que le digan que no. Compró el modelo M6 asumiendo que no tendría ninguna falla.
Según declaró, al poco tiempo de usarlo empezó a sentir una vibración que le producía náuseas. Por eso, dio por descontado que BMW Italia respondería por el error. Pero su indignación empezó a crecer cuando la compañía rechazó sus reclamos, asegurando que el vehículo no tenía ningún desperfecto. Así, en un último intento desesperado, envió una carta a la casa central, situada en Munich, Alemania, en espera de alguna satisfacción.
Según declaró, al poco tiempo de usarlo empezó a sentir una vibración que le producía náuseas. Por eso, dio por descontado que BMW Italia respondería por el error. Pero su indignación empezó a crecer cuando la compañía rechazó sus reclamos, asegurando que el vehículo no tenía ningún desperfecto. Así, en un último intento desesperado, envió una carta a la casa central, situada en Munich, Alemania, en espera de alguna satisfacción.
